Los restos fósiles humanos

Fig. 1

La presencia de restos humanos en un yacimiento no suele ser frecuente. Sin embargo, su importancia radica en el número de implicaciones que tiene su aparición para muchos campos de la investigación. Por un lado, permiten realizar estudios de tipo paleoantropológico, es decir, permiten realizar estudios filogenéticos, determinando caracteres diagnósticos de una especie y situándola dentro del marco de la evolución humana. El análisis de los caracteres propios de cada resto puede proporcionar información muy valiosa para el conocimiento de la variabilidad de una especie, sus patrones de desarrollo, etc. Pero también, existen otros estudios, como los estudios de dieta a partir de los elementos traza o los análisis de patologías y/o traumatismos que pueden ayudar de forma significativa a entender los modos de vida de las comunidades humanas del pasado.

Sin embargo, la aparición de restos humanos en un yacimiento puede responder a diferentes procesos y agentes. Quizás, los más comunes están relacionados con actividades antrópicas, aunque también pueden ser producto de las actividades de carnívoros o incluso, consecuencia de eventos puntuales asociados a causas naturales. En esta línea las posibilidades para dar respuesta a la presencia de restos humanos en un enclave son varias, pero podemos destacar cuatro principales:

-La primera es la acumulación intencional de cadáveres, ya sea en forma de enterramientos o la simple deposición del cadáver sin preparación previa. En estos lugares, sobre todo aquellos que presentan condiciones de conservación optima, el cadáver suele estar completo con un alto índice de representación esquelética y una baja proporción de alteraciones óseas producidas por carnívoros.

-La segunda respuesta a la presencia de restos humanos está relacionada con aportes de carnívoros. Algunas especies, como las hienas, los leopardos o los lobos, suelen acarrear parte de los cadáveres que consumen hasta sus refugios o cubiles. De este modo, la aparición de restos aislados podría responder a transportes parciales de cadáveres depositados en otros lugares o a la caza o carroñeo de algún individuo. El elevado grado de mordeduras y fracturas generadas por este tipo de predadores caracterizarían los lugares que recogen este tipo procesos.

-La tercera posibilidad hace referencia al canibalismo, el cual parece estar presente a lo largo de toda la evolución humana y desde los momentos mas tempranos en Europa. La identificación de esta actividad radica en la identificación de marcas antropogénicas sobre los huesos, tales como marcas de corte, evidencias de fracturación para acceder a la médula ósea, alteraciones térmicas intencionales o incluso, mordeduras humanas.

-Por último, la cuarta posibilidad que está más relacionada con eventos ocasionales, como accidentes, catástrofes o incluso causas relacionadas con la pérdida de algún miembro, como falanges o dientes. En estos casos, la recuperación aislada de elementos anatómicos y la propia ausencia de alteraciones de origen antrópico podrían ser factores identificativos de la existencia de estos procesos.

En la Cova del Bolomor se han hallado siete restos fósiles humanos atribuidos genéricamente a la especie Homo neanderthalensis. La procedencia estratigráfica de algunas de estas piezas es difícil de determinar, ya que fueron recuperadas en sedimentos removidos por los antiguos trabajos de cantería. El resto de elementos fueron documentados en posición estratigráfica durante el proceso de excavación arqueológica. Estos son:

  1. -Diáfisis de peroné de un individuo adulto hallado en el nivel III. Cronología estimada en 110.000 años.
  2. -Molar inferior de un individuo de 5 años de edad del nivel IV. Cronología 125.000 años.
  3. -Molar deciduo superior de un individuo de 6-9 meses de edad. Hallado en las remociones.
  4. -Canino inferior de posible individuo femenino adulto. Cronología estimada entre 90-110.000 años.
  5. -Canino superior de individuo adulto masculino. Hallado en las remociones y brecha adherida del nivel XIII (190-235.000 años).
  6. -Fragmento de parietal de individuo adulto coincidente con la sutura coronal. Cronología estimada entre 90-110.000 años.
  7. -Fragmento de parietal de individuo adulto. Proveniente de remociones y posiblemente del nivel VI por la brecha adherida. Cronología estimada en 130.000 años.
Conjunto de restos fosiles humanos recuperados en Cova del Bolomor  (2003).

Conjunto de restos fósiles humanos recuperados en Cova del Bolomor  (2003).

La mayoría de los anteriores fósiles citados pueden asignarse al MIS 5e (Pleistoceno superior antiguo) y entre éstos, el tercero, cuarto y la sexto podrían ser más modernos al situarse en un contexto removido con algún elemento postpaleolítico. Contrariamente, el espécimen quinto, por las características sedimentológicas que lleva adheridas y la remoción donde fue hallado (Remoción XIII), se vincularía con los niveles XII-XV (Pleistoceno medio) y no sería descartable su ubicación en el MIS 7. Este resto se relaciona bien con los caninos procedentes de la Sima de los Huesos, en Atapuerca (Burgos, España), y en general con los homínidos atribuidos al linaje neandertal.

Fragmento de parietal en el interior de brecha osifera.

Fragmento de parietal en el interior de brecha osífera.

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