Las herramientas líticas

Los objetos que elaboran los homínidos del Paleolítico en Bolomor se ajustan principalmente a sus necesidades más inmediatas y son consecuencia de un aprendizaje evolutivo, decidido colectivo y mental, transmitido entre generaciones de “artesanos”. El hombre utiliza como materias para realizar las herramientas diversos tipos de rocas duras, procedentes del territorio que recorre. Estos instrumentos líticos se obtienen golpeando las rocas adecuadas para desprender fragmentos que reciben el nombre de lascas y estas se transforman mediante el retoque (modificando el filo vivo) en raederas, denticulados, raspadores, etc. Las diversas herramientas de estos periodos tienen un objetivo multifuncional y no tan especializado o específico como hoy. Éstas se hacen servir para diferentes funciones: cortar, raspar, triturar, aserrar, etc. Los instrumentos de madera, el otro gran material utilizado, sobre todo las armas, debieron tener un papel importante que raramente se documenta en las excavaciones por su destrucción. La utilización del hueso para estas épocas es muy limitado y frecuentemente controvertido.
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MATERIA PRIMA

Los tipos de roca o materia prima encontrados en las excavaciones de Cova del Bolomor son en orden de importancia: sílex, caliza, cuarcita y otros.

El sílex es una roca formada por agregación silícea, los hallados en la Cova del Bolomor se presentan en forma de nódulos y cantos de pequeño tamaño. En el área próxima los depósitos primarios localizados de sílex, corresponden al nivel de calizas grises del piso geológico Coniacense-Santonense, en cuya base y ocasionalmente presenta nódulos de sílex. También en la base del Dogger con buenos riñones de sílex y por último en niveles del Santoniense pero de baja calidad en interestratificaciones sabulosas con granos cuarcíticos. El litoral actual de arena, incluye alguna de estas piezas y su morfología indica, a veces parcialmente, el modelado rodado, dada la gran dureza del sílex, que se muestra mejor en las superficies corticales calcáreas. El origen primario de estos depósitos se desconoce, posiblemente guarde relación con antiguas cuencas continentales y con aportación a lo largo de la historia geológica de los ríos más próximos (Xúquer, Vaca y Serpis), pero también es posible de otros más lejanos, dada su amplia repartición actual. Se pueden considerar pues elementos vinculados a un antiguo medio marino.

Las cuarcitas son rocas sedimentarias o metamórficas formadas por granos de cuarzo y cemento silíceo. La halladas en Bolomor proceden de terrenos de edad Primaria, erosionados y redepositados en varios ciclos geológicos en cuencas secundarias, terciarias y cuaternarias, y parte de ellas vertidas al mar por los ríos. Los materiales estudiados indican una procedencia Primaria, Permotriásica y Wealdense para los distintos clastos. No existen estratos primarios cuarcíticos vinculados a la cuenca valenciana del Xúquer, aunque si secundariamente depósitos de cuenca terciaria, datados como Helveciense-Tortoniense y de edad Plioceno superior (Formación Jaraguas). Estos son principalmente depósitos de conglomerado con elementos calcáreos cretácicos y jurásicos y cantos cuarcíticos con matriz margo-arcillosa poco consistente. Las cuarcitas rojizas de componente ferruginoso se vinculan bien a niveles Permotriásicos, al igual que las verdes, aunque estas últimas pudieran guardar mejor relación con depósitos de grauwacas primarios. Las cuarcitas grises y amarillas, con clastos de menor volumetría parecen asociarse claramente a la facies Weald, bien representada en la cuenca media del Xúquer.

Todos los cantos están muy rodados con morfologías subesféricas y sin impactos mecánicos en las superficies corticales, lo que indica un abundante flujo hídrico en la génesis de su modelado. No presentan morfologías rodadas planas, características de los cantos marinos. Parece obvio su transporte principal por el Xúquer a lo largo de su historia geológica, desde su cabecera hasta el área baja o litoral, donde fueron captadas y transformadas por el hombre.

Las calizas son rocas sedimentarias, las halladas en la Cova del Bolomor son micríticas y proceden de bancos tableados azules y verdes de edad Oxfordiense situados principalmente en la vertiente oriental de la Serra de les Agulles, aunque presentan una amplia distribución en las comarcas de La Ribera y La Safor. Muchas de estas piezas se hallan erosionadas y decalcificadas, siendo difícil reconocer las superficies corticales en comparación al sílex y cuarcita. La presencia de clastos coluviales con aristas redondeadas, no subesféricos, dificulta la clasificación de los posibles modelados rodados fluviales o marinos. Sin embargo, determinadas piezas presentan una innegable morfología marina plana, aunque son escasas a lo largo de la secuencia litoestratigráfica de Bolomor. Estos elementos micríticos son los que potencialmente mejor responden por su menor dureza al modelado abrasivo marino.

Estos tres tipos de rocas suponen el 99% de las halladas en la excavación de Bolomor, sin embargo existen otras rocas representadas por pocos ejemplares como cuarzo, arenisca, calcedonia, jaspe, ofita…

La interpretación de las materias primas indica que sílex con presencia en las playas actuales de pequeños cantos certifica la procedencia marina de los mismos. Estos elementos reconocidos en la secuencia de Bolomor son pequeños guijarros de 20-30 mm de tamaño medio, fuertemente rodados y muchos de ellos con morfología plana, también se recogen en otras áreas de la costa valenciana y no son exclusivos de La Safor, donde se sitúa el yacimiento, pero si en cambio, es el primer yacimiento que conocemos que los utiliza como materia prima. La ubicación de los mismos en la secuencia, en buena lógica muestra una frecuentación de los espacios litorales.

Las calizas micríticas muestran un importante componente coluvial y fluvial en la secuencia litoestratigráfica de Bolomor. Este dato y las escasas morfologías planas, marcan una mayor utilización de los recursos líticos de ladera y supuestamente una lejanía del mar. Las cuarcitas de Bolomor por sus características, apuntan a una deposición principalmente fluvial en la cuenca baja del Xúquer con posterior transformación vinculada, entre otros, a los cambios de la línea de costa. También es posible la existencia de antiguos depósitos cubiertos por los aluviones del valle y que configuraran terrazas. La cuarcita informa sobre la presencia de un medio fluvial en el área prelitoral. A nivel prehistórico se aprecia una fuerte utilización de las cuarcitas en los momentos basales de Bolomor para decrecer y perder importancia a lo largo de la secuencia. Esto puede deberse a la desaparición de los lugares de aprovisionamiento, lo que parece mas lógico, o causas estrictamente antrópicas de selección e incluso a ambas. Los escasos sondeos realizados en el valle no han detectado la presencia de niveles con gravas cuarcíticas.

LA ESTRUCTURA INDUSTRIAL

La estructura industrial recoge la totalidad de los materiales líticos manipulados y transformados por el hombre. Dos grandes grupos de objetos configuran la estructura industrial lítica de Bolomor: los elementos de producción o explotación (núcleos, cantos y percutores) y los elementos producidos que se obtienen por interacción de los primeros. Uno de los principales objetivos es discriminar los registros líticos en las correspondientes categorías estructurales establecidas (percutores, cantos, núcleos, restos de talla, debris, pequeñas lascas, lascas y productos retocados), puesto que su ausencia/presencia diferencial resulta de excepcional importancia. Se han considerado productos configurados todos aquellos que se han obtenido intencionalmente mediante debitado. Estos se agrupan en dos categorías: productos retocados y no retocados o lascas/laminas. La diferenciación entre ambas está en función de la existencia o no de retoque. Se han valorado como productos no configurados el resto de categorías consecuentes a la preparación y manipulación de los productos configurados, clasificándolos en tres categorías según sus atributos morfológicos y tipométricos: restos de talla o fragmentos no identificables, debris o productos líticos inferiores a 10 mm y pequeñas lascas con tipometría inferior a 20 mm.

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Percutores subesféricos de caliza (guijarros de procedencia fluvial)

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Núcleos y percutores elementos iniciales de la estructura industrial

Productos de talla de la actuacion del percutor sobre el nucleo.

Productos de talla de la actuación del percutor sobre el núcleo.

Lasca o productos configurados.

Lasca o productos configurados.

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Útiles retocados o productos transformados. Resultado final de la estructura industrial

LA TIPOLOGÍA

La tipología surge como la necesidad de elaborar clasificaciones taxonómicas y descriptivas previas a los estudios funcionales. La tipología utilizada en Bolomor es una nomenclatura de carácter meramente tipológico, no pretende ninguna inferencia funcional. Es el estudio de una “población” considerada homogénea de artefactos que comparten una gama sistemática recurrente de estados de atributos, dentro de un conjunto politético. Por tanto, es una clasificación estrictamente taxonómica que intenta buscar y definir valores con carácter irreductible o variables epistémicamente independientes dentro de un marco de referencia específico. A estos complejos de valores se consideran las series politéticas diferentes observadas conjunta y repetidamente en artefactos individuales. No es posible plantear una tipología funcional, la función de los objetos no solo depende de la forma de los mismos sino también de variables culturales no controladas. Además las formas son polifuncionales por lo que es inviable establecer categorías tipológico-funcionales.

La utilización del término tipo es meramente tipológica (artefacto tipo específico) y no es sinónimo de ninguna función de uso. Las categorías “tipos” se agrupan en las correspondientes listas tipológicas donde el tipo es un artefacto que comparte una serie de atributos con una afinidad menor que el subtipo o variante del artefacto con un elevado nivel de afinidad. Se plantean diferentes subtipos concernientes en especial a raederas, denticulados y perforadores cuyos atributos permitan este agrupamiento específico.

La utilización o referencia de la methode Bordes no obedece a posiciones ideológicas sino pragmáticas, al ser el método comparativo más extendido y de fácil comprensión y utilización. Metodológicamente es preciso aceptar un modelo de sistematización que homogenice las clasificaciones de utillaje lítico. Valorar la validez de los distintos criterios utilizados en las propuestas tipológicas imperantes es un esfuerzo que supera los límites del estudio. Se han realizado modificaciones concernientes a estructuraciones particulares sobre aspectos ligados a factores morfológicos o tecnológicos, como la agrupación de los frentes retocados dobles o perfilar determinados atributos. También se han matizado aquellas variables que se consideran esenciales en los grupos tipológicos y se han buscado elementos de mayor complejidad y síntesis en el seno del complejo tipológico estudiado.

Los indices tipológicos e industriales son una forma de sistematización de la realidad tipológica, un modo de circunscribir lo concreto, de interpretar los atributos. Se presentan en los diferentes estudios de Bolomor estos índices líticos junto a otros métricos (indice de alargamiento e indice de carenado) y con respecto a la secuencia productiva u orden de extracción.

Lascas y útiles retocados de caliza micrítica o de grano fino

Lascas y utiles retocados de caliza micritica o de grano fino

Lascas y útiles retocados de caliza micrítica o de grano fino

Utiles retocados sobre pequenos guijarros de cuarcita

Útiles retocados sobre pequeños guijarros de cuarcita

Utiles retocados de silex

Útiles retocados de sílex

Útiles retocados de sílex

Diferentes tipos de nucleos. Dibujos Susana Alonso.

Diferentes tipos de núcleos. Dibujos Susana Alonso.

Diferentes tipos de nucleos. Dibujos Susana Alonso.

Diferentes tipos de núcleos. Dibujos Susana Alonso

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Raederas diversas

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Raederas diversas

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Raederas, puntas, denticulados,…

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Denticulados, muescas,..

Denticulados y muescas sobre silex y caliza

Denticulados y muescas sobre sílex y caliza

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Puntas, raspadores, perforadores…

MICROLITISMO Y MACROLITISMO
El denominado “microlitismo” es un carácter industrial cualitativamente relevante, ya que representa la confección de productos retocados sobre lasca con tamaño igual o inferior a 20 mm. El mismo está presente a lo largo de la secuencia de Cova del Bolomor. La denominación de “microlito” no hace referencia a un concepto tecnológico propio de las industrias leptolíticas del Paleolítico superior y las holocenas del Tardiglacial. Aquí hablamos de formatos pequeños muy diferentes a los estándares propios de las industrias del Pleistoceno medio y Pleistoceno superior inicial.

El proceso tecnofuncional de elaboración de estos pequeños útiles, todos en sílex, acontece a los largo de todo el Pleistoceno medio reciente, tanto en Bolomor como en otros yacimientos europeos y no es exclusiva de momentos avanzados como había sido planteado. Este “microlitismo” revela una producción de alta rentabilidad con reducción de costes y materias, y desde esta óptica sería un proceso técnico con innovación del espectro funcional sin modificaciones de los tipos de útiles del conjunto instrumental. Estos nuevos instrumentos posiblemente se vinculan a nuevas necesidades funcionales y económicas como puede ser un específico e intenso procesamiento de determinadas presas. Su posible enmangue y funcionalidad -alta especialización- son, por el momento, una incógnita, al carecer de estudios traceológicos. Su desarrollo se presenta homogéneo a lo largo de la secuencia y muy vinculado a la materia prima -sílex- independientemente de su morfología y, en última instancia, más bien dependiente del carácter de la ocupación.

El “macrolitismo” como carácter tipométrico se presenta totalmente vinculado al aprovisionamiento de materias primas locales e inmediatas al yacimiento. Esta característica de “formato extremo” hace que la funcionalidad del macroútil -mayoritariamente grandes lascas- sea menor y se interpreta como útiles poco especializados, vinculados a recursos de bajo riesgo con estrategias de amplio espectro, un instrumental poco variado y versátil que se adaptaría a situaciones de “alta tolerancia”. En Bolomor, el macroutillaje se ubica en algunos niveles de forma muy desigual y es poco significativo globalmente: grandes lascas de caliza y útiles retocados sobre las mismas sin apenas retoque para un uso corto e inmediato. Estos formatos entran frecuentemente configurados en el yacimiento y su intervención debe ser limitada en las actividades del mismo. La especificidad del macroutillaje presente en Bolomor debe relacionarse con las características de las múltiples actividades intersite vinculadas al patrón ocupacional existente.

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Piezas líticas retocadas de sílex con formato muy pequeno “microlitismo”

Piezas líticas de caliza micrítica con formato grande “macrolitismo”

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Piezas líticas de caliza micrítica con formato grande “macrolitismo”

Las cadenas operativas líticas

El estudio de las industrias permiten hablar, en sentido tecno-psicológico, de una evolución en las estrategias de talla desde los momentos basales de Cova del Bolomor (ca 350.000 años) hasta la parte final de la secuencia (ca 90.000 años). En dicha evolución se aprecia un aumento de la complejidad y la predeterminación en la producción de soportes. Sin embargo, es preciso indicar dos aspectos. Por un lado, el desarrollo teórico de las cadenas operativas que se presentan se exponen sin que se hallan obtenido remontajes de las mismas que confirmen su esquema evolutivo. Por otro lado, las fases planteadas no son industriales o tecno-tipológicas sino climático-cronológicas donde ubicar las características tecnológicas de estudio. El análisis tecnológico ajustado a estas fases cronoestratigráficas regionales señala las siguientes características:

-Fases I y II. Las cadenas operativas más antiguas identificadas del Paleolítico medio regional corresponden al nivel XVII de Cova del Bolomor (ca 350.000 años) e indican la existencia de un tecnocomplejo de lascas con escasa incidencia de técnica levallois; la presencia marginal de macroutillaje -con ausencia de bifaces- de tipología achelense; así como un predominio de denticulados y raederas, frecuentemente elaborados sobre piezas corticales. Estos datos, junto a una menor elaboración tecnológica del utillaje respecto a los niveles superiores (OIS 5e), se producen con unas ocupaciones humanas esporádicas y de corta duración. La materia prima predominantemente seleccionada es el sílex (65,5%), aunque la cuarcita de grano grueso y la caliza micrítica tienen una presencia importante. El sílex presenta núcleos de buen tamaño (7 cm), así como abundantes productos corticales que atestiguan una selección de soportes grandes, tal vez de longitud máxima superior a 10 cm y cuya gestión inicial acontece, muy probablemente, en el yacimiento o, al menos, se desarrolla en su mayor parte. Los soportes documentados en los esquemas operativos de debitage son nódulos y cantos, no habiéndose caracterizado esquemas sobre lasca.

El análisis de los diferentes elementos de la cadena operativa lítica arranca del estudio de los núcleos. Entre los núcleos se observa un predominio de los que tienen en torno a los 3 cm de longitud máxima, con una morfología ligeramente alargada y extracciones mayoritarias en sentido unidireccional transversal. Estos suelen ser espesos en sección, con dos superficies explotadas y una cierta asimetría entre ambas. Las superficies aplanadas son las que presentan direcciones mas variables en sus extracciones, llegando a ser unipolares convergentes u ortogonales. La explotación parece desarrollarse en series unipolares paralelas, de extracciones que parten de una superficie (plano de percusión) amplia y plana. Dicha superficie puede ser cortical (para el sílex de córtex fino), estar generada por una extracción lateral (ortogonal) respecto a la futura serie, o por una o varias extracciones en el mismo sentido, formando un plano de intersección secante.

La percusión, muy reentrante, busca casi siempre ángulos de intersección bien destacados, que generan lascas habitualmente espesas, con talón liso, bulbo marcado y ángulos de lascado próximos a los 120°. Los productos generados suelen presentar negativos en sentido casi exclusivamente unipolar, y ofrecen cierta desviación (diferencia entre eje técnico y eje morfológico). Las morfologías  de los mismos son predominantemente espesas y cortas, aunque en las lascas de menor tamaño y mayor número de negativos pueden ser algo más aplanadas y ocasionalmente desbordantes.

Para la confección de utillaje retocado se seleccionan, preferentemente, lascas, si bien también se emplean algunos nucleos agotados, o incluso en plena producción. Cambien existe algún ejemplo de utillaje configurado con retoques continuos (raspador) sobre pequeño canto (3 cm). Los útiles documentados no suelen mostrar reavivados o una configuración intensa que modifique sustancialmente la morfología del soporte original. Cuando este fenómeno se produce, aparentemente sobre lascas de plena producción (poco o nada corticales), los morfotipos que se producen ofrecen frentes carenados, con algunos útiles apuntados del tipo punta de Tayac y de Quinson. No obstante, en la mayor parte del utillaje sobre lasca se aprecia escasa modificación, obteniendo, frecuentemente, raederas laterales a partir de lascas corticales y semicorticales; así como raederas desviadas y transversales de lascas de plena producción o con baja presencia de córtex, en ocasiones con todo el perímetro retocado. Para las muescas (tipo clactoniense) se escogen soportes espesos, mientras que las pequeñas lascas (en torno a 2-3 cm) presentan retoque normalmente en un solo borde, de tipo continuo o denticulado.

En cuanto a la relación entre la materia prima empleada y su gestión y transformación se observa que la caliza (16%) parece introducirse en la cueva en núcleos ya elaborados fuera del yacimiento o en bloques angulosos o cantos. Rara vez se atestiguan lascas con superficie natural rodada, debido a la dificultad de identificación. Aunque hay un amplio rango métrico de lascas en esta materia prima, la selección de soportes para el retocado se decanta por aquellos de mayores dimensiones (7-8 cm), en los que se realizan retoques denticulados frecuentemente opuestos a un dorso recto.

Por otro lado, la cuarcita, con una buena representación porcentual (18%), muestra en las fases más recientes, un repertorio de productos corticales y semicorticales que se pueden relacionar con la introducción de cantos completos o casi completos en el yacimiento. La mayor parte de soportes seleccionados para el retoque son lascas de esta naturaleza, de entre 4 y 6 cm, cuyo retoque normalmente parcial y de carácter denticulado modifica poco la morfología original del soporte. Sólo en algunos casos estos soportes sufren una mayor configuración o son reavivados, llegando a producirse tipos apuntados sobre lascas desbordantes o raederas/denticulados de frente espeso sobre soportes corticales. Del mismo modo algunos núcleos agotados son seleccionados como soporte de utillaje retocado de tipo denticulado.

Finalmente, el tratamiento que recibe la cuarcita parece similar al del sílex, salvo por la presencia de útiles muy reavivados/configurados. Las leves diferencias entre el uso de la cuarcita y el sílex parecen debidas a la mayor tenacidad y dificultad para realizar reavivados en esta. La caliza, sin embargo, parece destinada a la configuración de utillaje de gran formato (>7 cm) y tal vez al uso de lascas de menor tamaño en bruto. En este sentido se puede hablar de “economía de materias primas”. En cuanto a la selección de soportes específicos para la creación de ciertos tipos de útil, fundamentalmente en el caso del sílex, se puede hablar de un comportamiento de “economía de debitage” .

Fases tecnologicas de los niveles XIII a XVII de Bolomor (350.000-180.000 años).

Fases tecnológicas de los niveles XIII a XVII de Bolomor (350.000-180.000 años).

-Fase III. Las cadenas operativas mejor documentadas de esta fase corresponden al nivel XII de Cova del Bolomor (ca 180.000 años). Estos conjuntos del OIS 6 -niveles XII-VII- presentan un dominio de lascas de calizas con muy escaso retoque en el utillaje y presencia de elementos macrolíticos no achelenses de elaboración intersite vinculados a unas ocupaciones muy efímeras. El material predominante en este tramo de la secuencia es la caliza micrítica (66%), por encima del sílex (29%) o la cuarcita (5%).

Los esquemas de explotación de la caliza solo se atestiguan sobre canto. Muchos de los núcleos introducidos en el yacimiento no han sido completamente agotados, hallándose algunos de ellos abandonados con dimensiones de unos 10 cm, aún en fase de plena producción. En esta fase, los núcleos presentan, frecuentemente, dos superficies asimétricas entre sí, una de ellas algo más aplanada y con extracciones subparalelas al plano de intersección teórico. El límite en la explotación de los núcleos en esta materia prima parece fijarse en unos 5 cm de longitud máxima, momento en el cual son abandonados, con una morfología entre superficies en ocasiones algo más simétrica, siendo ambas convexas.

La dirección y orden de los negativos parece indicar una cierta jerarquización en la obtención de soportes, preferentemente en la cara más aplanada. Los negativos de la cara convexa son centrípetos y secantes, frente a unos negativos cordales o centrípetos, y subparalelos al plano de intersección, frecuentemente posteriores a los realizados en dicha superficie convexa. Sobre los productos generados, los ángulos de lascado ofrecen valores  en torno a los 90º-100º, en talones normalmente lisos o más raramente diedros o facetados, junto a bulbos poco prominentes. Las lascas documentadas en esta materia prima son mayoritariamente espesas, de sección triangular y con dorso, ya sea cortical (gajo) o de borde de núcleo, con tendencia a ser paralelos o ligeramente divergentes respecto al eje técnico. Igualmente, predominan las lascas desbordantes y las puntas pseudo-levallois, además de lascas espesas y simétricas en sección (tipo “lasca cuadrada”) o mas raramente aplanadas (tipo levallois). La concepción de debitage puede situarse, por tanto, dentro de aquellas de dos superficies como el levallois en su modalidad recurrente centrípeta o el discoide de tipo jerarquizado.

Los soportes que presentan retoque -normalmente de escaso impacto sobre su morfología original- son lascas desbordantes de sección espesa. Los bordes retocados suelen ser denticulados, marginales e inversos, alternos y alternantes, y se ubican en bordes agudos y sinuosos (cuchillos de dorso) o reforzando un apuntamiento presente en la lasca soporte (puntas pseudo-levallois). En algunos casos, aunque son escasos, presentan mayor configuración con retoques entrantes, tendiendo a crear denticulados igualmente convergentes. En este nivel se documenta, ademas, la presencia de macroutillaje normalmente de configuración unifacial, con el ejemplo de un rabot sobre canto con fisuras planares de unos 15 cm. Dentro de la industria son igualmente abundantes los percutores, con morfologías espesas y algo alargadas, y con pesos ligeramente superiores a los 300 gramos.

En cuanto al empleo del sílex destaca una elevada proporción de utillaje retocado, que supone un 66,6% de las piezas en esta materia prima, frente a  los útiles en caliza que suponen un 25% de las piezas. Este hecho, así como la baja presencia de núcleos (1 frente a 51 piezas), restos, fragmentos y lascas, nos lleva a pensar que la producción de soportes en este material es una actividad poco representada. Es bastante probable que en este caso fuesen directamente introducidos los soportes o incluso previamente retocados. Ademas, son raros los ejemplos donde se aprecia una intensa modificación del soporte original, siendo los reavivados exhaustivos poco habituales. Cuando dicha modificación es intensa, normalmente mediante retoque sobreelevado, se configuran denticulados o raederas espesas.

El tipo de soportes escogidos para retocar presenta una alta proporción de lascas corticales y semicorticales transformadas en raederas laterales. En el caso de lascas poco o nada corticales, con negativos centrípetos en su cara dorsal y talones lisos – diedros o esporádicamente facetados-, el debitage que parece haberlas generado se asemeja bastante al documentado en el caso de la caliza (discoide jerarquizado o levallois recurrente centrípeto). En este caso, los retoques que suelen presentar se desarrollan frecuentemente en la cara ventral, tales como retoques inversos, alternos y alternantes habitualmente continuos (raederas dobles y convergentes) o denticulados. Estos retoques sobre la cara inferior parecen, en muchos casos, destinados a centrar el diedro de la lasca soporte y a reforzar apuntamientos existentes en la misma. Al igual que en la caliza son habituales las lascas desbordantes (cuchillos de dorso) con un leve retoque denticulado opuesto al dorso o sin modificación.

El reciclado de útiles como los núcleos para obtener nuevos soportes en bruto podría estar presente en una cierta cantidad de piezas en sílex, si bien su presencia parece meramente testimonial (8%). Del mismo modo, la intensificación del retoque sobre una parte de los útiles o la selección esporádica de pequeños cantos para la configuración de utillaje (faconnage) parecen indicar un grado de aprovechamiento poco intensivo del sílex y aún menor en el caso de la caliza.

Fases tecnologicas de los niveles VII a XII de Bolomor (180.000-130.000 años).

Fases tecnológicas de los niveles VII a XII de Bolomor (180.000-130.000 años).

-Fase IV. Las cadenas operativas mejor documentadas de esta fase corresponden al nivel IV de la Cova del Bolomor (ca 120.000 años) en el que se registra una mayor intensidad y reiteración de las ocupaciones humanas dentro de la secuencia del yacimiento. Los conjuntos más recientes de la interfase OIS 5e -niveles I a VI de Bolomor- presentan etapas de ocupación intensa con industrias de formato pequeño y gran reutilización del sílex. La industria, elaborada sobre variados núcleos discoides, levallois e irregulares, muestra cambios tecnotipológicos significativos respecto a las otras fases más antiguas, con retoque diversificado del utillaje e índices tipológicos con predominio de raederas charentienses y desviadas.

Esta industria lítica del nivel IV ofrece un aprovechamiento intenso, especialmente en el caso del sílex (84%) que vuelve a ser el material predominantemente seleccionado. La caliza, el segundo material en importancia numérica (14%) parece destinado a la producción de lascas de mayor formato que las de sílex, mientras que  la cuarcita, cuarzo y arenisca tienen una representación meramente testimonial (0,7%).

En el caso del sílex destaca la elevada proporción de fragmentos, que se pueden vincular a una fracturación en el proceso de talla. Se aprecia una elevada proporción de retocados en las piezas superiores a los 2 cm (20%), frente a las lascas de igual rango métrico que no han sido retocadas (14%). Los desechos de retoque de estas mismas dimensiones, generados por una percusión elástica (percutor blando o piedra blanda), superan el 20%, lo cual permite suponer una importancia de los procesos de configuración y reavivado de grandes raederas que, sin embargo, apenas están presentes en el nivel. Los núcleos, hasta cierto punto abundantes (7%), están muy agotados, presentando, un tercio de los mismos, en las fases finales retoque en uno o mas de sus bordes.

El análisis del debitage resulta, en este caso, difícil de abordar exclusivamente desde el estudio de los núcleos (agotados, reciclados en útil,..), siendo más objetivo abordarlo desde el producto buscado. Las lascas presentes en el nivel presentan frecuentemente dorso (1/3 de las mismas). Dichos dorsos, si bien pueden ser rectos, son, frecuentemente, inclinados y convergentes respecto al eje técnico -oblicuos-, llegando a estar próximos al sobrepasado en muchos casos. La mayor parte de lascas, sean desbordantes o no, presentan morfologías anchas, planas y desviadas, siendo los negativos previos a su extracción unipolares o mas raramente bipolares. Igualmente, son frecuentes las superficies dorsales con restos de cara ventral de lasca-soporte (kombewa), que se puede detectar igualmente en dorsos y talones. Los restos de retoques continuos en dorsos o talones, previos a la extracción de la lasca, permiten intuir un importante reciclado de útiles como núcleos.

Los núcleos se caracterizan por un volumen, sea en dos o tres superficies, ligeramente alargado y con negativos en sentido transversal respecto al eje máximo, muy frecuentemente unipolares y ocasionalmente bipolares, con mayor incidencia hacia uno de los extremos que suele ofrecer sección triedra. La mayor parte de los núcleos agotados (2-3 cm) sobre lasca, o cuyo soporte es irreconocible, presentan dos superficies asimétricas o tres superficies. Los esquemas sobre lasca o sobre útil reciclado en núcleo se atestiguan en un 21% de las lascas en bruto, en un 27% de los útiles y en un 22% de los núcleos. En los núcleos, de silueta frecuentemente triangular y algo aplanados, se observa una mayor insistencia hacia uno de los bordes, que puede estar recortado previamente por extracciones secantes, delimitando el dorso de las lascas desbordantes obtenidas en ese lateral.

Los núcleos sobre canto (hasta 4-5 cm de longitud máxima) se estructuran, habitualmente, en dos superficies, con negativos unipolares o bipolares opuestos convergentes hacia un extremo. En algunos casos solo una de las caras ha sido explotada (tipo discoide unifacial), aunque frecuentemente son dos las que se explotan en sentido unidireccional. Se documenta, también, la selección de cantos de reducidas dimensiones (3 cm) para su explotación o configuración. La percusión aplicada busca ángulos de intersección próximos a los 80-90º, con cornisas frecuentemente preparadas; los talones suelen ser lisos y muy a menudo convexos (especialmente cuando se emplea una cara ventral de lasca soporte como plano de percusión).

Tanto los núcleos como los productos generados se aproximan a los producidos en una concepción de debitage levallois, si bien con ciertas peculiaridades. Los núcleos normalmente son alargados y explotados transversalmente; mientras que las lascas generadas por este tipo de explotación suelen ser desviadas. En este sentido lo son de forma especial las desbordantes -que se pueden considerar como productos característicos-, que capturan una tercera superficie opuesta al plano de percusión y convergente respecto al mismo.

Existe una preferencia por la selección de lascas corticales (en principio las de mayores dimensiones) para la confección de raederas convergentes en dos o mas bordes cuando ofrecen una configuración intensa. Estos mismos soportes pueden reavivarse llegando a reducir considerablemente las dimensiones originales. Las lascas semicorticales raramente presentan retoque, pudiendo haberse empleado como cuchillos de dorso natural. Igualmente quedan en bruto, o con leves retoques, aquellas lascas de buen tamaño (4-5 cm) y preparación intensa (predeterminadas) de tipo levallois, mientras que otras lascas obtenidas en plena producción suelen retocarse como raederas o denticulados, cuyos frentes retocados son desviados como resultado de las características del soporte. En el caso de las lascas desbordantes de dorso oblicuo, algunas de ellas presentan una leve modificación (retoque marginal) o una transformación algo mayor (raederas desviadas convergentes) que no afecta en ningún caso a la estructura (dorso) de la lasca. Numerosas lascas de reducidas dimensiones (17-18 mm) presentan retoques continuos en uno de sus bordes. Del mismo modo, se ha detectado retoque en algunas de las lascas de desecho, lo cual se puede vincular a un reaprovechamiento de las mismas. En este sentido, numerosos núcleos, sobre todo aquellos espesos y con un extremo triedro, presentan retoques continuos junto a dicho extremo. Se trata, en apariencia, de una configuración secundaria o indirecta, y, consecuentemente, de un reciclado de este tipo de elementos.

Las múltiples opciones de reciclado, reutilización y reaprovechamiento se documentan en el nivel IV en todas sus variantes, con pequeños cambios en función de las características litológicas del sílex sobre el que se aplica, pero siempre en porcentajes significativos, afectando a casi un tercio del total de los restos superiores a los 2 cm. Este comportamiento tecnológico se expresa, en este caso, de manera intensiva sobre aquellas materias primas de mejor calidad. Sin embargo, resulta difícil evaluar si la materia prima era introducida en bruto al yacimiento o, en cambio, se llevaban como lascas y útiles-soportes configurados para la creación de nuevos soportes y útiles tras diferentes procesos de reciclado y reutilización.

Fases tecnologicas de los niveles I a VI de Bolomor (130.000-90.000 años).

Fases tecnológicas de los niveles I a VI de Bolomor (130.000-90.000 años).

En resumen los conjuntos líticos de Bolomor  presentan unas características de variabilidad tecno-tipológica relacionadas con los patrones de ocupación de los campamentos. Los rasgos definidos de los mismos son una clara estandarización del utillaje, unos sistemas de explotación variados y una variación en el uso de la materia prima debida a la adecuación entre función y economía de los soportes. Este utillaje sobre lasca, presente en el Pleistoceno medio con características “musterienses” en términos principalmente estilísticos, ve aumentar la reducción y reutilización de las piezas en los momentos mas avanzados de la secuencia, ya en el Pleistoceno superior inicial.

Respecto al procesamiento de las herramientas líticas en el interior del yacimiento, la investigación ha demostrado que las labores desarrolladas varían en función principalmente de la duración de la ocupación humana de la cueva. Lejos de presentar ésta un repertorio lítico uniforme, éste varia en materia prima, transformación, reutilización y desarrollo de procesos, como economía de debitado, economía de materias primas, economía de reciclado, etc., según las necesidades y aplicaciones requeridas por el patrón ocupacional. La funcionalidad, eficacia y rentabilidad de la gestión son los motores de esta diversidad. Estas actividades de los campamentos lejos de ser simples presentan una alta diversidad y complejidad, dentro de los limites de su desarrollo evolutivo tecnológico y ecosocial.

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