Estratigrafía y clima

El relleno sedimentario de la Cova del Bolomor está formado, mayoritariamente, por material externo proveniente de las laderas y el barranco. Sobre potentes niveles estalagmíticos basales, que ocupan toda la cavidad y proceden de goteos cenitales, se apoyan aquellos aportes con potencia máxima de 10 m.

Representacion longitudinal norte-sur de la estratigrafia general de Cova del Bolomor

Representación longitudinal norte-sur de la estratigrafía general de Cova del Bolomor

Vista este-oeste de la estratigrafia del Sector Septentrional, niveles VI a XVIII.

Vista este-oeste de la estratigrafía del Sector Septentrional, niveles VI a XVIII.

Identificación de los niveles en la estratigrafía del Sector Septentrional y niveles de la estratigrafía del Sector Occidental.

Identificación de los niveles en la estratigrafía del Sector Septentrional y niveles de la estratigrafía del Sector Occidental.

Vista sur-norte de la estratigrafia del Sector Occidental, niveles I a XVIII.

Vista sur-norte de la estratigrafia del Sector Occidental, niveles I a XVIII.

SEDIMENTOLOGÍA Y FASES CLIMÁTICAS

El depósito kárstico de la Cova del Bolomor presenta unas implicaciones paleoclimáticas que proceden de datos elaborados principalmente a partir de la sedimentología, macrofauna y microfauna.  Estos valores se traducen en una secuencia que queda resumida de base a techo, en cuatro fases paleoclimáticas y posteriormente se ha elaborado una propuesta de ajuste de la secuencia estratigráfica terrestre discontinua de Bolomor con la secuencia oceánica continua.

-Fase Bolomor I (niveles arqueológicos XVII a XV, entre 250.000 – 350.000 años).  Conjunto basal que se corresponde con un ciclo climático fresco de cierta humedad, al menos estacionalmente, durante el cual se acumulan materiales provenientes de zonas externas y se registra una brechificación del sedimento. Nos encontramos en la base con la introducción de materiales que fueron meteorizados en zonas de cierto alejamiento respecto a su punto de deposición final. El ambiente parece fresco (sin los rigores que implican una activa meteorización física del entorno inmediato), y húmedo, al menos estacionalmente, lo que permite la disolución-concrección de carbonatos del medio. Cronológicamente debe inscribirse dentro del estadio isotópico 8 y 9.

Fase Bolomor II (niveles arqueológicos XIV y XIII, entre 185.000 – 240.000 años). Ciclo climático con rasgos interestadiales, templado-cálidos y estacionalmente muy húmedos, que ha permitido el encharcamiento periódico de la cueva. Un cambio gradual pero muy acusado de las condiciones climáticas se marca con la instalación del nivel XIV. Los parámetros ambientales cambian notablemente y la remisión de las manifestaciones rigurosas anteriores es total, dando paso a la actuación de flujos hídricos suaves que introducen materiales de cierta selección. El contacto neto con el nivel siguiente XIII, parece indicar la decapitación del techo sedimentario del conjunto anterior, en principio suave, XIII c y b, etapa templada-cálida y estacionalmente muy húmeda. Cronológicamente se inscribe dentro del estadio isotópico 7.

Fase Bolomor III (niveles arqueológicos XII a VIII, entre 130.000 – 180.000 años). Ciclo climático con oscilación fresca y húmeda, que paulatinamente evoluciona hacia una situación mas rigurosa y árida (nivel XII). Posteriormente remite poco a poco y se instala finalmente un clima templado y muy húmedo (nivel VIII). Se inicia a continuación un nuevo episodio climático, en principio suave (XIIIa) que va a degradarse progresivamente hasta culminar en la capa XII, remitiendo en XI-X-IX-VIII. Dentro de un entorno fresco y húmedo en su comienzo, gradualmente se accede a una etapa muy rigurosa y árida en la secuencia materializada en el nivel XII. Estas condiciones ceden paulatinamente hasta finalizar el ciclo en el nivel VIII, momento en que se instala de nuevo un clima templado y muy húmedo. Estaríamos ante el estadio isotópico 6.

Fase Bolomor IV (niveles arqueológicos VII a I, entre 128.000 – 90.000 años). Representa el tramo superior de la secuencia con oscilaciones templadas y húmedas propias del ultimo interglaciar. Un periodo globalmente suave, con lapsos frescos poco marcados (niveles VII a III) que provocan la acumulación de pequeños cantos, resultado de la meteorización de la bóveda de la cavidad por la acción del hielo deshielo. La elevada humedad, también ha provocado la inundación parcial de la cueva y la brechificación de los sedimentos. Los indicadores ambientales de signo frío, sobre todo en relación con los que caracterizan los periodos anteriores, se atenúan notablemente. Por otra, parece generalizarse un régimen climático que reviste condiciones de ciclicidad, es decir, se suceden lapsos aun frescos (niveles VII-VI, V-IV-III) durante los que se acumula un material detrítico de pequeño calibre, subanguloso, que se interrumpen dando paso a una circulación hídrica de flujos continuos y muy carbonatados que encostran el techo de los niveles VI, III y Ic. Nos encontramos con un periodo globalmente suave, con degradaciones poco marcadas, durante el que persiste una humedad alta y oscilante. Esta fase se relaciona con el estadio isotópico 5e.

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Perfil estratigráfico de la Cova Bolomor. Propuesta de relación con la secuencia oceánica.

SUSCEPTIBILIDAD MAGNÉTICA Y CLIMA

La susceptibilidad magnética (MS) relaciona las propiedades magnéticas conservadas de los sedimentos de Bolomor con la estimación del paleoclima y las correlaciones con otros yacimientos. Utilizando la MS y la cicloestratigrafía (EC) se presenta una estructura paleoclimática basada en este método (MSEC) mediante correlación gráfica. Este edificio se relaciona con el registro isotópico del oxigeno marino (OIS). Brooks B. Ellwood del Paleomagnetism Laboratory at Lousiana State University propone que el MSEC puede usarse como una metodología independiente, junto a otros métodos convencionales como la sedimentología y palinología, para buscar los cambios del paleoclima.

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Curva de susceptibilidad magnética para Bolomor. Según B. Ellwood.

DATACIONES RADIOMÉTRICAS

La información cronométrica, expresada en dígitos numéricos y con una franja indeterminada de los mismos asociada, tiene la consideración expositiva de “edad absoluta” aunque ello, no suponga que el contexto vinculado o la pieza considerada se formaran en ese preciso instante o fecha. Su principal valor para el estudio reside en ser un referente cuantificable, una “ubicación cronométrica” en la que situar la contextualización a estudio. Estas dataciones, estos métodos y sus resultados deben ir acompañados de otros que contrasten los valores cronométricos considerados. El reduccionismo en este campo también conduce a posiciones de debilidad demostrativa y no se pueden ocultar nuestras carencias metodológicas en un relativo valor cuantificado “absoluto”. En el yacimiento de Bolomor se han desarrollado diversas actuaciones encaminadas a la obtención de dataciones por métodos radioactivos:

Muestras de arcillas de los correspondientes niveles para la aplicación del método de termoluminiscencia (TL) por Wanda Stanska-Proszzynska y Hanna Proszzynska-Bordas (Laboratorio de Sedimentología de la Facultad de Geografía y Ciencias Regionales. Universidad de Varsovia. Polonia):

Nivel II: 121.000±18.000 BP.

Nivel XIIIa: 152.000±23.000 BP.

Nivel XIVb: 233.000±35.000 BP.

Nivel XIVa: 225.000±34.000 BP.

Estas dataciones por su coherencia y adecuación a otros métodos han sido consideradas sin objeción como válidas.

Las muestras óseas de los niveles IV, V, XII, XIII, XV y XVII fueron realizadas por G. Belluomini (Dipartimento di Scienze della Terra de la Universidad “La Sapienza” de Roma):

Nivel IV-V: 390.000±100.000 BP.

Nivel XVII: 525.000±125.000 BP.

Estas dataciones se han obtenido de masa ósea de herbívoros (nivel IV-V) y la del nivel XVII de esmalte dentario, por racemización (aminoácidos). El laboratorio considera más adecuado este último material. El intervalo entre las medidas de los niveles superiores (IV-V) y los inferiores (XVII) presenta un intervalo de 0,14±0,1 y la constante cinética para el yacimiento es 3,57 x 10-7 yrs -1. Los valores obtenidos son considerados altos. Igualmente la indeterminación es excesivamente amplia. Pese a ello el valor 525.000 descontada la franja negativa de edad sitúa la fecha próxima a los valores considerados para el momento deposicional del OIS 9 en el que se ubica y por tanto se ha procedido a su inclusión en las publicaciones pero con las reversas correspondientes.

Las muestras carbonatadas para el método radiactivo de Torio-Uranio (Th-U) fueron recogidas y elaboradas por R. Julia (Instituto de Geología Jaime Almera, Barcelona) y sobrepasaron los límites del método (comunicación verbal):

Nivel XV: >350.000 BP.

Esta datación se ajusta a las características del momento deposicional OIS 8 en el que se ubica, aunque no presenta un valor determinado

En el año 1996 se procedió a la recogida de una amplia serie de piezas líticas de sílex quemadas para su datación tras la calibración de la radiactividad de los correspondientes niveles sedimentarios. El estudio realizado por N.C. Debenham (Quaternary TL Survey de Nottingham) presentó los siguientes valores:

Nivel I: 320.000±33.000 BP.

Nivel II: 324.000±31.000 BP.

Nivel II: 435.000±48.000 BP.

Nivel IV: 398.000±48.000 BP.

Nivel IV: 235.000±21.000 BP.

Nivel IV: 268.000±27.000 BP.

Estas seis fechas según el laboratorio presentan un bajo nivel de confianza (68%). Además la cronometría no es consistente entre las propias cifras ni respecto del orden estratigráfico y la indeterminación es excesivamente alta como reconoce el laboratorio. La fuerte variabilidad es incomprensible respecto a niveles inferiores con cronología más reciente que los superiores. Igualmente lapsos de temporalidad tan altos en un mismo nivel no son adecuados. La ubicación de todos estos valores en el OIS 5 no se corresponde al mismo y están muy alejados. Por tanto, estos datos sólo pueden ser el resultado de un problema metodológico del análisis de termoluminiscencia y son rechazados como no válidos.

En 2005 se realizaron dataciones mediante racemización sobre gasterópodos en el estrato XIII capa 11 (OIS 7) que proporcionó una fecha de 229 ± 53 ka. Correspondiente al estrato XII y sobre molar de équido la cifra dió <180 ka (Trinidad Torres, Laboratorio de Estratigrafía Molecular, Madrid). Todas ellas concordantes con otros modos previamente empleados y su ubicación en la estratigrafía.

IMPLICACIONES PALEOCLIMÁTICAS DE LA MACRO y MICROFAUNA

El estudio de los restos óseos recuperados hasta ahora ha permitido identificar numerosas especies faunísticas cuya distribución a lo largo de la secuencia y sus frecuencias relativas indican el desarrollo de cambios ambientales en el entorno del yacimiento:

Fase Bolomor I (niveles XV a XVII), se observan a  rasgos generales el predominio del caballo que alcanza los más altos valores de la secuencia acompañado del ciervo. Junto a ellos la presencia del rinoceronte de estepa también con sus más altos valores y el megaceros, nos indicarían la presencia de  climas frescos y algo húmedos, en esta parte de la secuencia, al estar estas especies ligadas a los mismos. Los micromamíferos por su parte reflejan el desarrollo de distintos nichos ecológicos: el Allocricetus bursae ocupó espacios de vegetación abiertos y secos, y la Talpa europaea praderas húmedas, corroborando unas condiciones climáticas frescas y menos húmedas.

Fase Bolomor II (niveles XIII a XIV), las condiciones anteriores frescas y menos húmedas se transformarían en unas características de mayor humedad y calor con fuerte presencia de cérvidos e importante descenso del caballo con aparición de las primeras tortugas. Las condiciones de alta humedad y encharcamiento de la cueva dificultaron la buena habitabilidad.

Fase Bolomor III (niveles VIII a XII), las anteriores condiciones de climas cálidos y húmedos tenderían hacia un clima mas seco y riguroso, tal y como indican la desaparición del megaceros y la importancia que adquieren los caballos.

Fase Bolomor IV (niveles I a VII), caracterizada por la aparición de especies de marcado carácter templado: el elefante, el hipopótamo, el jabalí, el uro y el asno, cuya presencia estaría indicando junto a un incremento de las temperaturas y la humedad, la expansión de las zonas forestales en el entorno del yacimiento. La presencia del hipopótamo se vincula a la existencia de zonas lagunares de una cierta entidad, áreas frecuentadas también por el uro. El Equus hydruntinus es un équido propio de las faunas de clima templado y húmedo, de características interestadiales o interglaciares al igual que el jabalí, que se ciñen exclusivamente a esta fase.

Dibujo de molares de Cricetulus (Allocricetus) bursae. Hamster migrador.

Dibujo de molares de Cricetulus (Allocricetus) bursae. Hamster migrador.

OTROS RESTOS BIÓTICOS

La presencia y estudio malacológico de pequeñas conchas de bivalvos marinos contribuye a la valoración de posibles cambios en la línea de costa y su relación con las oscilaciones climáticas. Esta procedencia posiblemente se deba a la deposición en forma de egagrópila por aves marinas (cormoranes, pardelas, paiños y gaviotas, entre otros) que se alimentan de peces y moluscos. Estos pequeños moluscos se han documentado en los niveles V, VII, XIII, XIV y XV de la secuencia, cuyas características apuntan a momentos de clima benigno y posible mayor proximidad del mar. También se incorpora a esta documentación restos dentales y vertebrales de peces (nivel I). Otros moluscos continentales (caracoles y caracolas) como rumina y melanopsis marcan un medio húmedo en sus correspondientes niveles (Ia, Ib, Ic, IV, VIIb y XIIIc).

Los restos antrocológicos hallados, ante la ausencia de datos palinológicos, en forma de semillas fosilizadas ha permitido documentar la presencia de dos especies vegetales: Celtis australis (almez) y Prunus spinosa (endrino), que colonizaron lugares distintos. El almez necesita suelos húmedos y se asocia a olmedas que circundarían la ribera del río de la Vaca en las fases climáticas Bolomor II y IV. El endrino es frecuente en robledales que podrían extenderse por la depresión de la Valldigna y ocupar las umbrías de las montañas, al menos durante las pulsaciones frescas del estadio isotópico 5 (Fase Bolomor IV).

Gasteropodos continentales  

Gasterópodos continentales

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Gasterópodos marinos y maxilar de pez

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